
En Johann Wolfgang von Goethe, la lista de alegrías sencillas parece algo diferente. Y sin embargo, detrás de su lista se encuentra evidentemente una experiencia semejante a la que Brecht tuvo de la vida sencilla:
escuchar una pequeña canción,
leer un buen poema,
ver un cuadro excelente y,
si fuera posible,
decir unas palabras razonables>
En realidad, las tres primeras actividades son pasivas, no una actividad en el sentido habitual de la palabra.
Se relacionan con la acogida: recibimos alegría cuando escuchamos una canción, leemos un poema o contemplamos un cuadro. La canción penetra en el corazón, el poema nos toca fibras muy íntimas, y la pintura se graba en nosotros. Lo cuarto debemos hacerlo nosotros mismos: decir palabras razonables, palabras que aclaren algo, que despierten vida, que animen y alegren.
La imagen es para recordar que cada día debemos decir algo agradable, recuerden que las horas se pasan volando.
Hasta la semana próxima no tendré las gafas, por eso no visito mucho.