
Podía seguir callada, pero hay cosas que no puedo soportar, el silencio tras la muerte de Orlando Zapata me duele en el alma, nadie dice nada, y si lo dicen es de forma bajita. He esperado ver en el correo una de esas cartas que envían las ONG, con las cuales me paso la vida firmando para evitar una lapidación, una pena de muerte, cualquier cosa que atente a los derechos humanos, pero tampoco ha llegado nada. Sólo he escuchado el grito desgarrado de su madre, una mujer valiente que dijo lo que le salió de su sufrido corazón, y que a mí, como madre me heló la sangre. Me siento defraudada por todos los partidos políticos. Salimos a la calle por Aminatur, y protestamos por tantas injusticias ¿Por qué este silencio? ¿Estamos de acuerdo con la muerte de un inocente? Yo no lo estoy, por eso lo digo y quiero dejar una vela encendida por todos los que siguen sufriendo privados de eso tan hermoso que se llama libertad.
Tampoco quiero dejar de recordar a Chopin, hoy, en el doscientos aniversario de su nacimiento, lastima que se fuera de este mundo tan joven, no obstante nos dejó una obra inmortal que será recordada eternamente.
No he tenido ánimos para cambiar la música en su honor.







