
En estos días, que lo paso bastante mal por mis dichosos dolores, la verdad es que no tengo ganas de nada, excepto de dos cosas, escuchar la radio o ponerme a oír música. En Spotify (que es el google de la música) encontré cosas nuevas y otras antiguas, pero que me encantan, una de ellas fue Edith Piaf, y aunque han ocurrido un montón de cosas en nuestro mundo, es decir, que hay temas de lo que hablar, yo he decidido recordarla a ella, o mejor dicho, su último romance con el joven griego, ya que creo que la triste historia de la vida de Edith, la conocen todos.
Yo me enamoré de su voz cuando era una joven de quince años (siempre he dicho que me encantan las canciones en francés, y también tengo que decir, que nunca tuve interés en aprender ese idioma, cosa extraña, ya que me sigue gustando) el caso es que cuando ella conoció a Théo Sarapo, las revistas se volvieron loca hablando de su boda, todos la criticaban, decían que él era un gigoló que iba por su dinero. La verdad es que la pobre estaba muy deteriorada, a sus 46 años, aparentaba 70, mientras que él era un chico muy atractivo de 26. Pero ya ven, yo siempre he sido una romántica y aposté por ese amor, pese a que mis amigas me dijeran que era tonta de remate. Lo que yo pensaba era que ese chico estaba enamorado de su voz, por lo cual el físico ni lo veía. Cuando ella al año murió, todos esperaban verle derrochar la supuesta fortuna de la gran cantante, así como pillarle acompañado de bellas señoritas. Nada de eso sucedió, pasaron los meses, los años, y el seguía vestido de luto riguroso, completamente solo. Debido a su silencio, los periodistas se cansaron pronto de perseguirle, hasta que pasados siete años, volvió a ser noticia, Théo Sarapo se había suicidado. Posteriormente nos enteramos que él no heredó sino deudas, ya que la dependencia de ella a las drogas, la había llevado a la ruina, poco a poco él las fue pagando, y cuando terminó, se quitó la vida. Comprenderán que para mí, la historia de este chico me llegó al alma. Aparte, no me equivoqué al juzgarle.
Cuando vi la película, me desilusionó mucho que apenas se hablara de él, no me pareció justo, más cuando se trataba de una verdadera historia de amor.
Esta entrada va dedicada a una amiga muy joven, muy linda, que le gusta el piano y que por suerte para ella y para mí, es otra romántica. Te admiro mucho, no cambies nunca.
Buen fin de semana y no se olviden de ser felices.