
Mañana 13 de febrero se celebra el primer día mundial de la radio. Bien saben mis amigos que ya estoy un poco cansada de un día para cada cosa, pero creo que la radio si que se lo merece, al igual que otras muchas cosas, (desde luego no hablo del 14 de febrero).
Escucho la radio desde que nací, en mi casa siempre estaba encendida, se escuchaba mucha música, seriales, y los famosos partes, que eran como las noticias de ahora. Recuerdo que un vecino que no tenía radio, venía cada noche a escucharlo junto a mis padres. A mi madre le encantaba oír las emisoras portuguesas, allí, en la penumbra de la salita, sentada a su lado me enamoré del fado, ella lo adoraba, y yo me sigo emocionando cuando escucho la voz de la gran Amalia Rodrigues.
Con mucho ruido, pero se lograba escuchar la Pirenaica, en esa emisora se contaban cosas, que con la dictadura eran imposibles de saber por otro lado.
También recuerdo como toda la familia se reunía para escuchar a Pepe Iglesias, el Zorro, con su famoso Hotel la sola cama, donde hay bronca todas las semanas. Mi padre y yo nos moríamos de la risa.
Cuando me casé, me compré una pequeña radio, la cual aún me acompaña en la cocina, aunque la pobre ya anda bastante deteriorada, pero bueno, hay otra en el baño, y la pequeña que siempre tengo cerca y escucho por la noche. A través de ella se ha ido formando la banda sonora de mi vida, puedo vivir sin tele, pero sin radio jamás.
Durante muchos años trasnoché para escuchar al Loco de la colina, y le extraño cada noche, pienso que Jesús Quintero tiene voz de radio, (creo que ha sido el gran amor de mi vida). Adoraba a Juan Antonio Cebrián, bien sabe Dios que cuando murió le lloré como si fuera un familiar. Escuché muchos años a Luís del Olmo, a Iñaki Gabilondo, y tantos otros que se me van a quedar en el tintero. No puedo olvidar Clásicos Populares, un programa de música clásica que escuché durante más de veinte años.
Ahora, casi no muevo el dial de Onda Cero, cuando termina Carlos Herrera, empieza Canarias en la Onda, la apago en la hora de deportes, y a las tres ya estoy con Julia en la Onda, un magnifico programa, si estoy en casa, escucho el monologo de Alsina. Los viernes y sábado por la noche, alterno Espacio en Blanco con Luces en la oscuridad, claro que no lo escucho entero. Los fines de semana, pero por la mañana, Te doy mi palabra, y detrás suelo escuchar Gente viajera, me encanta que me cuenten cosas de lugares lejanos, o cercanos, siempre es interesante.
Como verán, es normal que me alegre que le dediquen un día a la radio, a fin de cuenta es una de mis mejores amigas.
Estos últimos días me faltó tiempo, pero ya me pongo al día. Mis mejores deseos para la próxima semana.
PD. La radio es la más parecida a la segunda que tuvimos, la primera era de madera.